Plan del Río, oasis de sabores para viajeros

Por Óscar Sánchez

Plan del Río, Ver.-En las orillas de los techos de palma, que se repiten una y otra vez sobre la carretera, cuelgan  cientos de bolsas transparentes con productos multicolores y de diversas formas  que alegran la vista y endulzan el paladar.

Los cobertizos de madera resguardan además cientos de cocos  en ramilletes, cuya agua bendita refresca a cualquier garganta y la carne de la fruta tropical acaba en una bolsa con limón y chile en polvo que provoca que las bocas de las personas saliven.

Las bolas verdes de los cocos se mezclan con las bolsas repletas de cocadas en colores chillantes en amarillo y naranja, también con los dulces de tamarindo convertidos en bolitas que caben en la palma de una mano; las pepitorias y la pulpa de maracuyá, guanábana y mamey.

La sucesión de casas con sus cobertizos llenos de dulces, cocos y toritos de guanábana, coco, cacahuate y nanche conforman Plan del Río, una población asentada sobre la carretera federal Xalapa-Veracruz  que se ha convertido a lo largo de décadas en el paraíso de los viajantes.

Foto: Identidad Veracruz

“Todo es muy rico se siente bonito… es la tradición aquí va mas de cien años”, describe Doña Dulce Platas García, una mujer que mantiene el andar de un pueblo a base de dulces y frutas de la región.

A la edad de doce años, su abuela y su mamá, comenzaron a transmitirle los secretos para endulzar la fachada de las viviendas asentadas a orillas del río. Las bolas de tamarindo y las cocadas fue lo primero en las clases.

“Es difícil porque la cocada tiene que pegar bien, sino de desbarata”, describe la dueña de la frutería Dulce María. Se mezclan, cuenta,  azúcar, vainilla y coco rallado, se calienta todo y con las manos se pega hasta darle forma.

“Mi mamá me decía que aprendiera bien y aprendimos, también a hacer el tamarindo, que se bate bien y se le echa azúcar hasta que pegue  y quede bien la bolita”, agrega la mujer, cuya familia echó raíces en la localidad con puestos de dulces y restaurantes de mariscos.

Foto: Identidad Veracruz

Son más de 40 establecimientos y cada uno de ellos saca hasta 200 cocadas a la semana…  es decir en un solo lugar se podrá escoger de una variedad de más de ocho mil dulces de coco, la fruta traída desde el pueblo patrimonio de la humanidad Tlacotalpan y desde la Barra de Chachalacas, un sistema de dunas.

“Todos saben hacer esto, las mamás nos decían que aprendiéramos  porque uno se va y los que quedan que siga la tradición en Plan del Río”, agrega Dulce, la mujer que lleva 53 años atendiendo el negocio al lado de su madre y ahora de sus hijos.

Los colores, olores y sabores de un Veracruz en un sólo lugar  y a la orilla de la  carretera, a la mano de los paseantes.

Foto: Identidad Veracruz
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